miércoles, 18 de enero de 2012

ZANCUDO

Zancudo es un caballo, pero no se puede decir que un caballo es solo eso, es más que un animal, es coraje, intuición. Este era silencioso y tímido y en su mirada se leía "yo he estado en situaciones más bella que esta". Al Zancudo lo encontré en corral del Sebastián Lara en Mantagua, entre 30 caballos el Zancudo miraba impávido las ramas de un aromo. Algo me dirigió a él, habían otros más altos, musculosos y de llamativos pelajes. Nos saludamos sin palabras, el sol se iba.  El cielo esparcía sobre la bahía de Con Con un velo lila que se despeinaba con el viento lejano. Cuando llegamos a la playa ya era de noche, el zancudo enterraba las patas con seguridad en la arena, y ambos respirábamos como empezando a meditar. Las estrellas jugaban a esconderse detrás de los cantos de Zarapitos y Gaviotas. Nos alejamos de la playa para atravesar el estero Mantagua, con las patas sumergidas en el agua el Zancudo respiraba profundo, luego traté de adivinar el canto de las aves mientras nos hundíamos en un bosque de pinos viejos, nos detuvimos solo para levantar la cabeza y en un silencio cómplice la luna llena se balanceó entre las ramas, me acordé de mi amada y la extrañé. Volví a los sentidos, el aire era frío, mentolado y terroso. Las dunas se llenaron de sombras y siluetas que se movían. La luz abrazó la arena, la existencia. Cabalgamos, palpitamos, vivimos. Con el viento marino en la cara entramos en las vena del paisaje... A lo lejos la sonrisa de mi amiga Virginie llenaba el aire de flores.

                                                                                                                                         luna llena. Enero.