Sacudiendo la cabeza con Slayer
me saqué las penas de infancia,
tirándole piedras y molotov a la represión
me saque las injusticias de la dictadura.
Bailando me saqué la mochila de los viejos condicionamientos.
Hoy la música viaja conmigo donde vaya,
no necesito otro equipaje
mi maleta quedó olvidada en un oxidado paradero del transantiago....
como dijo el poeta..."la escurría es gratis"
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