Sacudiendo la cabeza con Slayer
me saqué las penas de infancia,
tirándole piedras y molotov a la represión
me saque las injusticias de la dictadura.
Bailando me saqué la mochila de los viejos condicionamientos.
Hoy la música viaja conmigo donde vaya,
no necesito otro equipaje
mi maleta quedó olvidada en un oxidado paradero del transantiago....
como dijo el poeta..."la escurría es gratis"
Palabras del bosque
Solo palabras, solo atardeceres, momentos fugases. Aprendo y olvido.Crezco detrás de las nubes. Me disuelvo y me incinero.
lunes, 14 de octubre de 2013
martes, 17 de abril de 2012
Leyendo el libro tibetano de la vida y la muerte encontré estas palabras
“Autobiografía en cinco actos”
1) Bajo por la calle
Hay un hoyo profundo en la acera.
Me caigo dentro,
Estoy perdido…me siento impotente.
No es culpa mía.
Tardo una eternidad en salir de él.
2) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera
Finjo no verlo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en el mismo lugar.
Pero no es culpa mía.
Todavía me lleva mucho tiempo salir de él.
3) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Veo que está allí.
Caigo en él de todos modos…es un hábito.
Tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente de él.
4) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Paso por el lado.
5) Bajo por otra calle.
Sogyal Rimpoché
1) Bajo por la calle
Hay un hoyo profundo en la acera.
Me caigo dentro,
Estoy perdido…me siento impotente.
No es culpa mía.
Tardo una eternidad en salir de él.
2) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera
Finjo no verlo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en el mismo lugar.
Pero no es culpa mía.
Todavía me lleva mucho tiempo salir de él.
3) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Veo que está allí.
Caigo en él de todos modos…es un hábito.
Tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente de él.
4) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Paso por el lado.
5) Bajo por otra calle.
Sogyal Rimpoché
miércoles, 18 de enero de 2012
ZANCUDO
Zancudo es un caballo, pero no se puede decir que un caballo es solo eso, es más que un animal, es coraje, intuición. Este era silencioso y tímido y en su mirada se leía "yo he estado en situaciones más bella que esta". Al Zancudo lo encontré en corral del Sebastián Lara en Mantagua, entre 30 caballos el Zancudo miraba impávido las ramas de un aromo. Algo me dirigió a él, habían otros más altos, musculosos y de llamativos pelajes. Nos saludamos sin palabras, el sol se iba. El cielo esparcía sobre la bahía de Con Con un velo lila que se despeinaba con el viento lejano. Cuando llegamos a la playa ya era de noche, el zancudo enterraba las patas con seguridad en la arena, y ambos respirábamos como empezando a meditar. Las estrellas jugaban a esconderse detrás de los cantos de Zarapitos y Gaviotas. Nos alejamos de la playa para atravesar el estero Mantagua, con las patas sumergidas en el agua el Zancudo respiraba profundo, luego traté de adivinar el canto de las aves mientras nos hundíamos en un bosque de pinos viejos, nos detuvimos solo para levantar la cabeza y en un silencio cómplice la luna llena se balanceó entre las ramas, me acordé de mi amada y la extrañé. Volví a los sentidos, el aire era frío, mentolado y terroso. Las dunas se llenaron de sombras y siluetas que se movían. La luz abrazó la arena, la existencia. Cabalgamos, palpitamos, vivimos. Con el viento marino en la cara entramos en las vena del paisaje... A lo lejos la sonrisa de mi amiga Virginie llenaba el aire de flores.
luna llena. Enero.
luna llena. Enero.
martes, 13 de diciembre de 2011
RENATA
En ese cuerpo no cabe una niña tan hermosa,
la sonrisa que corre y vuela con el tiempo
juegan a las escondidas en un lugar secreto del valle.
En cada aliento que hay detrás de los abrazos estará tu presencia.
Si, grandes pasos da la muerte
grandes recuerdos dan los llantos
pero tú sonrisas fue el fuego, la experiencia total ,
la iluminación de los pequeños atardeceres, el karma de cada flor que brota.
Cuando gire la cabeza hacia el jardín de las calas
me daré cuenta de tus sueños
dibujaré en el cielo el camino que trazaste corriendo con tus perros
las estrellas danzarán felices
gracias a ti puedo sentir el hermoso misterio.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Negra carretera
Me gusta la libertad de los terminales de buses. Sentado en el viejo bar del segundo piso me bebo la cerveza más barata. Cristal de medio. Casi todos ven la televisión, comen sándwich y toman bebidas. Esperan. Los minutos queman. La tipa que me sirvió la cerveza es muy flaca. Al pasar a mi lado me mira. Se ríe. Yo la miro. Recuerdo el por qué estoy acá. Vine a despedir a mi sobrina que murió destruida por un cáncer. Mi hermano me asusta, creo que caerá en alguna droga. Mi madre me llamará llorando. Respiro. No es Santiago un escape. No es La Serena una ciudad de lágrimas sucias. Son los terminales los mejores lugares para beber y sentirse lejos de todos. Son lugares para escapar, sí,que suerte que exista uno en todas las ciudades. Bajo. Un perro perdido deambula entre los buses. Una chica guapa come su hamburguesa. Solo es tarde cuando un bus parte y se pierde en la negra carretera. Casi toda la vida he estado en un terminal. Nada se detiene, solo un par de latidos. Suena mi teléfono .No contesto. Por los parlantes llaman por segunda vez.
ZEN
Buscaba a Buda entre el cielo y las bugambilias.
De a poco el revolotear de las ideas se pierde en el tráfico urbano.
Trato de ver los pequeños detalles en una mosca iluminada,
Escarbo los fuegos fatuos en la voz de un vendedor ambulante,
¿Para qué? Me dice un amigo. Es inútil y cansador
Y busqué hecho loco, cómo brota la primavera en un semáforo.
Otro día, en plena feria, busque los cariños incondicionales al tocar la mano del que te da vuelto
Y con los ojos en el espejo, me pierdo en la inconciencia de un ascensor abandonado.
No importa
El fuego de las fábricas me transforma
Y desaparezco lentamente bajo la frenada de un bus.
Para aparecer descansando en una playa solitaria
Y bailar
Y bailar
martes, 16 de agosto de 2011
Cuba 2°Parte
Caminar por la Habana es curioso porque no solo debes mirar como vive la ciudad, debes además mirar bien donde pisas, hay hoyos como en todas las calles de Latinoamérica, pero me llamó la atención lo angosta que son muchas veredas y por donde sólo camina una persona, la otra va por la calle, no con mucho cuidado. Al poco andar un joven nos pide algo para la leche de su hija, hablaba tranquilo y nos cayó muy bien, pero sabíamos y Carlitos nos había advertido que muchos de estas personas ganan bastante pidiendo limosna a los turistas y que eran mal mirados por la gente, solo lo escuchamos y no recuerdo que explicación le dimos, nos alejamos.
Seguimos caminando de la mano entusiasmados y cautos. Una de nuestras primeras parada fue ir al museo de la revolución para empaparse con un poco de pasión y despertar ese pequeño espíritu rebelde que llevamos y que en mí, por lo menos, pasa durmiendo. El palacio creo que fue la sede del gobierno de Batista, me da lata averiguar el detalle por Internet, pero lo cierto es que muy bonito y bien cuidado, afuera en vez de una estatua de Fidel al estilo Sadam Hussein, solo estaba el tanque con que resistió la invasión en playa Girón. Dan ganas de subirse para sacarse una foto, más vale que no pensamos. El valor de la entrada es muy barato creo que con un dólar uno entra. Recorrimos cada piso que cuenta la aventura de la revolución en forma cronológica. Lo que más nos llamó la atención fueron la ropa de Camilo Cienfuegos y las pipas del Ché y justamente a este par de barbones de cera en tamaño original saliendo de entre unas ramas de plástico que simulaban la Sierra Maestra. Por la parte de atrás del museo se accede a una plaza que en su centro tiene una gran cabina de vidrio que guarda intacto al barco El Gramma. Por fuera y bajo techo, el jeep con el que Fidel entra victorioso a la Habana y supuestos restos de aviones norteamericanos derribados. Fueron días maravillosos en la Habana, caminamos por muchos barrios y recorrimos el romántico Malecón de noche, aunque fuera un poco oscuro y despertara nuestra santiaguina inseguridad, en realidad la Habana en general tiene poco alumbrado y pronto te acostumbras. Caminar y caminar, la buena música y un bar aparecen siempre. AL otro día un panorama diferente, ir a las playas de la Habana en transporte público donde tuvimos que esperar mas de una hora para que pasara el bus y nos dijeran que no podíamos subir porque no habíamos hecho la fila ¿Qué fila? Hay dos compañero una para sentados y otra para los quieran ir de pie ¿pero, que fila? Solo veíamos gente reunida en torno a un viejo paradero. Yo soy el último de la fila. Escuchamos la voz de un cubano, giramos nuestras cabezas, bueno ahora nosotros somos los últimos. ¿Resignación o no quiero jugar más? Después de otra hora y ya embarcados rumbo a la playa con toallas y bronceador nos reímos. No era muy bello el lugar había un poco de basura y algunas palmeras agonizaban, nuestras expectativas eran muy altas. Ahora lo pienso mejor, es un buen paseo por el día.
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