viernes, 5 de agosto de 2011

CUBA 1

En el aeropuerto de la Habana creo que se llama José Martí, la encargada de policía internacional me preguntó donde alojaría, era obvio que no le podía decir que en casa de un cubano opositor y recordé que en una guía que compramos en chile aparecía una lista de hoteles entre los que recordé el nombre de ambos mundos. La policía me miró un poco seria, y  creo que puse la misma cara. Adelante escuché. Luego en mi primer paseo por la Habana nocturna descubrí que el hotel era un 5 estrellas de lujo previo a la revolución donde vivió Hemingway y que parte del hotel es un museo dedicado al autor visitado por cientos de turistas. Entramos al bar  tomamos una cerveza con mi pareja y nos fuimos. Cuando salimos nos dio un ataque de risa.
 Desde el aeropuerto al centro de la Habana vi pocos autos y una bencinera casi abandonada, la escasez   no es de combustible me dijo el taxista es de autos . Me pareció un poco optimista la aclaración pero no nos dieron ganas de continuar conversando con él. Nos metimos en barrio a tres cuadras del malecón y llegamos a una casa de segundo piso cuyo propietario era Carlitos, pequeño con sonrisa pegada a la cara y zapatillas adidas blancas. La casa parecía recién pintada y eso contrastaba con las demás, nos dijo que el arreglo lo hacia con dinero que enviaba su hermano desde Miami. Todo orgulloso contaba que cuando Fidel (no pronuncio su nombre hizo el gesto de una persona con barba) dio permiso para salir de la isla su hermano fuel el cubano que ha construido la balsa mas pequeña de la historia, un cámara de auto y dos remos amarrados. Según relató  en el mar perdió un remo y de puro enojo boto el otro y se dejó morir, unos españoles que paseaban en un yate de lujo lo subieron a bordo y lo dejaron en Miami. Hoy no manda dinero, no debe estar muy bien concluyó.
Al otro día después de un desayuno de pan con huevo fritos en manteca de cerdo, Carlitos nos dijo que si alguien en la calle nos preguntaba si alquilábamos les dijéramos que no, que éramos medios parientes ya que no tenia permiso y que incluso podía perder la casa. También nos contó que para la crisis salieron a bucear al frente del malecón y se alimentaban de huevos de tortugas que, además de ser nutritivos le dejaban una erección que no los dejaba dormir en toda la noche…

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