I
Sentí el aliento de los cerros,
cuando cambiaban la piel y las espinas.
Sentí voces guardadas bajos las piedras
Algunos no escucharon mi vieja presencia
Hundo la barreta bajo las cañas,
todo para que el silencio hable por la noche
¿Te acuerdas abuela de las gotas vivas
del dulce de membrillo?
la pala como un remo
navegaba por la miel de las parras
Las escrituras viejas de las murallas
fueron cayendo lentamente con cada lágrima.
II
Estábamos solos si , pero nos miraban las estrellas
En el mueble quedaron los naipes desteñidos
y los dados gastados.
¿Cuando dejamos de jugar?
Lejos de las miradas diaguitas
nuestros rostros de barro se fueron perdiendo,
-dime abuela:
¿Qué tiene el terral escondido en su abrigo?
Paisajes
Como el primer paisaje de mi pena
lleno de piedras y golondrinas.
De cada paso brotaron los almendros y los ríos,
dejé escapar las semillas y los vientos,
sólo logre rescatar unas mariposas
que sirvieron de abono para mis oídos
IV o nuestro trato
Anda comprar pan donde los Vial me decías,
yo caminaba lento solo escuchando como sopla la pena,
cuando abrí la marraqueta dibuje sonrisas como la mantequilla
todo pasa en el segundo más lento de la historia.
Noches
Ya no me queda memoria para los sueños,
solo el olfato de los amaneceres
y el sol que abriga mi cara.
Entre los árboles que dibujaron el valle,
busco el refugio de mi ausencia
como una hoja,
como un pequeño brillo del agua.
Y antes que germine la luna detrás de los cerros,
estaré abrazando las delicadezas
Destierro
Mi equipaje y mis manos viajaron con el calipso
en un profundo mar de recuerdos,
nada detiene mis soplidos del océano.
Y como un final de película francesa,
pasan las pequeñas primaveras de mis árboles.
fueron fugaces los abrazos abuela,
fueron fugaces los abrazos.
Palabras
No sentí el peso de la historia
ni el aleteo del silencio,
ahí están las cartas que no hemos querido abrir,
y el difícil navegar por las venas rotas.
Desde un túnel perdido
llegué caminando, oralidando,
sacudiendo mi abrigo de las polillas.
No bastaron las palabras,
ni los atardeceres ciegos,
pero los abrazos,
los abrazos si tienen infinitos.
Elqui
para Mónica
Abrimos el silencio
y escuchamos el canto de las piedras,
esos pequeños sonidos
de los amaneceres inquietos.
Bajo los eclipses del alma
y prófugos como los besos
me disolví en el agua de tu mirada.
Las montañas que abrazan como la noche
las gotas cordilleranas de la música
flotan en el aire,
y solo acogen.
Lo que nunca nos dijimos
aquí es pura existencia.
Dolor
¿Cuántos fantasmas cruzaron mis fronteras?
En los territorios del cariño
dejé cartas viejas a los amigos
La profundidad de las lágrimas
Tienen el transito de tierras inexploradas
Hoy son más callados los pasos
Con cada gota de ternura
se fueron tejiendo mis olvidos
ya no me sirve una brújula
para estas tormentas.
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